Para mí, y para muchos de mis compañeros de escritura que empezamos a escribir a fines de los ochenta Lamborghini fue el que abrió puertas a territorios inexplorados. Poeta de la mezcla brutal, hizo el gesto doble de recuperar la tradición y experimentar de manera salvaje. Reescribió todo lo que se le puso adelante, desde La razón de mi vida, de Eva Perón, hasta el Himno Nacional.
En el 96, pleno menemato, en una entrevista en Diario de Poesía, dijo:
Así que no vamos a andar con lágrimas ante su muerte. Mejor un poema de Nicanor Parra, a modo de despedida:El otro día, un domingo, estaba en casa de unos queridos amigos. Pasaban un documental de Río Turbio actual. Porque se supuso, cuando en los años 50 se descubrieron los yacimientos, que eso iba a ser una palanca de riqueza económica para el país. Pero después se abandonó el proyecto, se lo saboteó, hasta llegar al presente. Mi amigo se empezó a reír. “Mire, Lamborghini, ja, ja, ja…” ¿Y qué se estaba mostrando ahí? Un puñado de obreros trabajando en un túnel, abandonados de la mano del gobierno a los que de tanto en tanto se les alcanzaba un pedazo de pan. Obreros, los que quedan, que ganan cien pesos al mes, y que mueren a razón de dos por año por enfermedad o accidente. Esa parte del documental se titulaba “La noche eterna” porque en Río Turbio se vive a la luz de las velas. “Mire, Lamborghini, ja, ja, ja…” Menem en campaña, para recoger votos, prometiéndoles que todo eso se iba a recuperar. Y los obreros creyéndole. Y votándolo. “Ja, ja.” La esposa de mi amigo le soltó entonces: “Che, ¿de qué te reís?”. Y yo me escuché explicándole: “Mirá, es una risa que sangra, él sangra por esa risa, esa risa es una herida”. Y de eso se trataba. En vez de lágrima era distorsión: “tanto dolor que hace reír”, dice Discépolo.
Leónidas Lamborghini, entrevista de Daniel García Helder, en Diario de Poesía, nº 38, Buenos Aires, invierno de 1996.
MURIÓ
se dio vuelta pal rincón
estiró la pata
entregó la herramienta
se nos fue
se enfrió
dobló la esquina
pasó a mejor vida
cagó fuego
cagó fierro
cagó pila
recuperó su imagen inicial
se fue despaldel.loro
cagó pistola
no llore comadre
el compadre sabe lo que hace
entregó su alma al Señor
estiró la chalupa
pasó a decorar el Oriente Eterno.
Nicanor Parra








