lunes, 22 de septiembre de 2008

PORTO DOS OSSOS

Este poema de Daniel Samoilovich me gusta desde hace mucho tiempo. El sábado lo leímos en el taller, con trampa: el poema estaba transcripto en prosa, y había que buscar una cadencia, y traducirlo a versos. No se trataba, obviamente, de intentar pegarla y que nuestros poemas quedaran igual al original; se trataba más bien, de leer de manera minuciosa el por qué de esa versificación, qué pasaba si el verso en vez de ser de una manera, era de otra, en qué medida esos cambios modificaban el poema.
Hicimos la misma actividad con un poema de José Villa, Naturaleza, que voy a postear mañana.


PORTO DOS OSSOS

La angustia del amor te aprieta la garganta
como si nunca más fueras a ser amado.
Apollinaire

¿Pero cómo se hará de noche si la sombra
no sabe qué hacer contra el pulido
azul de la bahía?
Los cascos de los barcos ya están negros
y el cielo rayado de mástiles negros
y el agua todavía resplandece.
En el bar, siluetas
que la tarde cortó de su papel plateado
toman whisky y murmuran
en media docena de lenguas. Y tu botella
se va poniendo igual a todas las botellas;
las etiquetas ya no se pueden leer.
¿Pero cómo se hará de noche
si la noche vacila
ante el escudo azul de la bahía?
Alguien tal vez venga nadando
de los barcos, y por la estela negra
que dejen sus brazadas invisibles
entre la noche al mar. Entonces sí,
antes que llegue el nadador
será de noche y se habrá abierto
la mano que en un puño tu corazón tenía.

Daniel Samoilovich, Rusia es el tema, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1996